Comentarios de Obra
Algo extraño sucede cuando nos enfrentamos a los cuadros de ROXANA HERZ
Algo extraño sucede cuando nos enfrentamos a los cuadros de Roxana Herz, o por lo menos a mi me sucede: miro, y cuando aparto la mirada y vuelvo a mirar tengo la extraña sensación de que en la superficie del cuadro algo que estaba ahora no está, e inversamente algo que no estaba de pronto se manifiesta, como si algo se corriera de lugar, como si algo saliera de los bordes de la tela y volviera a entrar camuflado en otra cosa. Esa sensación, provocada tal vez, por la acumulación de pinceladas y colores, por los pliegues y repliegues de la propia pintura ensimismada en la urgencia de apresar algo antes de que todo se disuelva en un magma impredecible, esa sensación, tal vez sea la que la artista logra contagiar al espectador quien en su afán de retener alguna forma resulta siempre desairado. Y no es poco, pues es así como la mirada es obligada a volver una y otra vez al cuadro, como si debiera terminar de pintar con los ojos aquello que para el artista son siempre, las huellas y trazos de lo que no puede alcanzar.




